Si queremos contratar una hipoteca, la mayoría de los bancos nos obligarán a abrir una cuenta corriente en la entidad para pagar las cuotas mensuales. Lo mismo ocurre si firmamos un préstamo personal o si contratamos un depósito en dicha entidad. Esto ocasiona que el banco pueda cobrar al cliente comisiones de mantenimiento. No obstante, ¿esto es legal?

El Banco de España ha considerado tradicionalmente que las cuentas abiertas por imposición de la entidad cuyo único objetivo es pagar las cuotas de una hipoteca o de un préstamo personal o cobrar los intereses de un depósito no deberían tener comisiones de mantenimiento y administración, ya que es el mismo banco quien realiza la imposición.

Sin embargo, el banco puede o no cobrarnos comisiones por la cuenta asociada a un crédito, una hipoteca o un depósito. No depende de su buena voluntad, sino de la fecha en la que se firmó el contrato.

Abril de 2012, la fecha clave

Si el producto se contrató antes del 29 de abril de 2012, año en que entró en vigor la normativa general de transparencia y de crédito al consumo, no hay debate alguno: el criterio del Banco de España es que la entidad no puede cobrarnos comisiones por las cuentas vinculadas, siempre y cuando se usen exclusivamente para el pago de préstamos o el cobro de intereses.

Además, tampoco cabría la posibilidad de aplicar comisiones de mantenimiento sobre la cuenta si esta se utiliza para pagar recibos relacionados con el producto principal, como los seguros vinculados.

Sin embargo, si la cuenta se usa para realizar otras operaciones como pagar con tarjeta en comercios, sacar dinero o abonar recibos de suministros, entonces sí podrían cobrarnos.

Criterios que debe cumplir el banco

Las cuentas asociadas a productos de financiación o de ahorro constituidos con posterioridad a abril de 2012 o que tras esa fecha fueran objeto de novación podrán tener comisiones, incluso si su titular no les da otro uso más que el pago del préstamo o el cobro de los intereses.

Probablemente, el más relevante sea el que hace referencia al hecho de que el banco no puede modificar unilateralmente las comisiones de la cuenta mientras siga vigente el producto vinculado. Así, si cuando se constituyó la hipoteca se estipuló una comisión de mantenimiento de 15 euros trimestrales, esta no podrá aumentar posteriormente. Por el contrario, si la cuenta era gratuita al principio, deberá seguir siéndolo durante toda la vida del préstamo, la hipoteca o el depósito.

Además, para que el cobro de comisiones se ajuste a la normativa, el banco deberá haber informado antes de la contratación del producto principal de la obligación de abrir una cuenta asociada, así como de su coste de mantenimiento. En el caso concreto de las hipotecas, esta información deberá aparecer en la FIPRE y en la FEIN.

Asimismo, el coste de la cuenta se tendrá que incluir en el cálculo de la TAE y tanto la obligación de dar de alta la cuenta como su precio tendrán que aparecer recogidos en el contrato.

Si no se dan los requisitos anteriores, el cliente podría reclamar (primero al SAC de su entidad y luego al Banco de España), ya que la actuación su entidad no se ajustaría al criterio de buenas prácticas bancarias o a la normativa actual.

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