El Tribunal Supremo ha admitido a trámite la demanda contra una entidad financiera, que ya perdió en primera instancia el juicio por el cual se declararon nulos los swaps o contratos de permuta financiera, un producto financiero que servía como seguro frente a posibles subidas de interés del Euríbor. Estos swap ocultaban la existencia de aspectos fundamentales del contrato como el coste de cancelación del producto o el coste máximo de los pagos a los que el cliente podía verse obligado en caso de disminución del Euribor.

Los swaps son productos financieros de alto riesgo que normalmente intercambian un tipo fijo por uno variable. Algunas entidades están vendiendo hipotecas que traen asociado este producto oculto bajo denominaciones como seguro de cobertura, bono clip, cuota segura o permuta financiera. Vinculado a una hipoteca permite pagar un crédito referenciado a un tipo de interés fijo durante un plazo establecido, independientemente de variaciones externas.

Esta demanda colectiva ha sido admitida a trámite. La representación procesal presentó un escrito de interposición del recurso de casación contra una sentencia dictada en 2017 por la Audiencia Provincial de Madrid. La demanda persigue que se declaren nulos los clips e intercambios de esta entidad bancaria, considerados como una cláusula abusiva, y que se reconozca así el derecho a más de 200.000 afectados a reclamar las cantidades cobradas de más, aunque expirasen o se cancelaran anticipadamente sus contratos.

La demanda se refiere al caso de un matrimonio de jubilados, que tenía una clínica odontológica, decidieron comprar dos pisos con sus ahorros, para después alquilarlos y tener así ingresos complementarios a su pensión. Este tipo de productos  comercializó justo antes de la crisis financiera y de que el Euríbor empezase a encadenar descensos consecutivos, unos productos conocidos por intercambios y clips como si fueran seguros o coberturas frente a las subidas de tipos de interés. En realidad, se trataba de swaps (permuta financiera), un derivado financiero por el que los clientes asumían sin saberlo un riesgo mayor en caso de que bajaran los tipos.

En este sentido, se sustituía el riesgo de subida del tipo de interés por el riesgo de bajada, puesto que, si el Euríbor fuese inferior al interés pactado, el cliente debería pagar al banco. Además, en el contexto en el que se suscribieron los contratos las entidades financieras ya contaban con previsiones en las que se observaba la bajada de tipos, información que en modo alguno fue proporcionada a los clientes, llegando incluso a negar la existencia de dichas previsiones, a pesar de que ha quedado demostrado en numerosos procedimientos judiciales.

En este sentido, la admisión a trámite en el Supremo de esta colectiva supone la confirmación de que el grupo de afectados no no se estaban equivocando. El Supremo ya tumbó en 2017 un swap hipotecario de la misma entidad porque inducía a error al cliente.

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